Universidad de Barcelona
La Universidad de Barcelona es una de las instituciones más antiguas de Cataluña, y un claro reflejo de los acontecimientos políticos, sociales y económicos del país. Un referente importante de su historia.
El 3 de septiembre de 1450 el rey Alfonso V el Magnánimo expidió, a petición de la ciudad de Barcelona, el privilegio para crear el Estudio General barcelonés. En el documento se establecía que la ciudad tenía que financiar «todo lo necesario para su fundación», y que dispondría de estudios en Teología, Derecho Canónico y Civil, Filosofía Natural y Moral, Siete Artes Liberales, Medicina y en otras ciencias. El 30 de septiembre la fundación de esta institución también recibió la bula papal de Nicolás V.
Sin embargo, el funcionamiento efectivo de la nueva universidad todavía tardaría años en alcanzarse debido a la falta de una financiación continua, a circunstancias históricas, como la guerra civil catalana (1462–1472), y a las constantes quejas del Estudio General de Lleida. Fue Fernando el Católico quien impulsó de nuevo el proyecto en 1488 con la concesión del privilegio para unificar todas las escuelas barcelonesas en el Estudio de Medicina. El 9 de octubre de 1508 se promulgaron las primeras ordenanzas municipales, que marcaban las pautas académicas, de financiación y de gobierno del nuevo establecimiento.
El 17 de octubre de 1536 se inició la construcción del Estudio General de todas las facultades siguiendo las directrices del maestro de obras Tomàs Barsa, en unos terrenos cedidos por el Consejo de Ciento de Barcelona en la parte alta de la Rambla. Esta fundación obtuvo el beneplácito del emperador Carlos I de España y fue costeada por la ciudad de Barcelona, el capítulo catedralicio y varios ciudadanos particulares.
En 1539 finalizaron las obras del edificio, que era de dos plantas, disponía de capilla y claustro, y lucía un gran escudo del emperador sobre la puerta principal, que aún se conserva en el Edificio Histórico. Tras la Guerra de Sucesión, el edificio se convirtió en el llamado Cuartel de los Estudios, que fue derribado en 1843 con el fin de construir la puerta de Isabel II en la muralla de Barcelona.
Restablecida en la ciudad condal, la Universidad se instaló en las dependencias del antiguo convento del Carmen. El mal estado de la construcción y la falta de adecuación de las instalaciones obligaron al rector Víctor Arnau a solicitar una nueva construcción, que en 1859 fue encargada al arquitecto Elias Rogent.
El derribo de las murallas de Barcelona (1854-1856) y la aprobación del Plan Cerdà, en 1859, proveyeron al Estado de un gran número de espacios dentro de la nueva ciudad. Así fue como se emplazó la nueva construcción en su ubicación actual. Las obras comenzaron el día 1 de octubre de 1863 y concluyeron de manera definitiva en 1893 con la instalación de la reja que circundaba el jardín.
En esta época, la Universidad comprendía cinco grandes facultades: Ciencias, Filosofía y Letras, Medicina, Farmacia y Derecho. Todas se ubicaron en la nueva Universidad excepto la Facultad de Medicina, que permaneció en el Hospital de la Santa Cruz hasta la inauguración en 1906 de su nuevo edificio anexo al Hospital Clínico, diseñado por el arquitecto Domènec i Estapà.
Durante las primeras décadas, la universidad aglutinó una generación de nuevos profesores renovadores, y a menudo de reconocido catalanismo, que marcarían el carácter de la institución universitaria durante el primer tercio del siglo. Encontramos personalidades como los filólogos Pompeu Fabra y Antonio Rubió i Lluch, el jurista Josep Pella, el historiador Francesc Carreras Candi o el arquitecto e historiador Josep Puig i Cadafalch. También destacaron personas como Pere Bosch i Gimpera y Jaume Serra Húnter, que ejercieron de rectores durante el periodo republicano.
Con el advenimiento de la II República española y la aprobación del Estatuto de autonomía de la Universidad de Barcelona, el 7 de septiembre de 1933, la institución se convirtió en la Universidad Autónoma de Barcelona —denominación que coincide con la de la universidad fundada en 1968 en Bellaterra y con la que no debe confundirse—, que estaba regida por un patronato con representantes del Gobierno de la República, la Generalitat y el claustro universitario.
El 3 de febrero de 1939 se suprimió el estatuto universitario. Esta fecha marcó el inicio de un periodo de represión, durante el cual fue depurado más del 70 % del profesorado y la lengua y cultura catalanas quedaron eliminadas de la vida académica.
Los años setenta y ochenta del siglo XX estuvieron marcados por la enorme transformación social, política y económica, que comenzaba el largo camino de la transición con las elecciones generales de 1977 y el retorno del presidente Josep Tarradellas. Este periodo estuvo marcado por el rectorado del filólogo Antoni Badia i Margarit (1978-1986), que significó unos años de modernización y democratización de las estructuras universitarias a todos los niveles, así como de recuperación de la lengua y cultura catalanas como base de la educación superior.
La Universidad de Barcelona actualmente está formada por una comunidad de más de setenta mil personas entre estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios, que integran una estructura formada por dieciséis facultades organizadas en seis campus universitarios, el Parque Científico de Barcelona y nueve centros adscritos. Se trata de la segunda universidad más grande de España, y una de las mejor posicionadas en los rankings internacionales, en los que a menudo figura como la primera del país.